Básicos de cocina



Hoy vamos a ver como se hace la pasta choux, una preparación clásica de la repostería francesa, ligera y versátil, utilizada para base de una gran variedad de postres y platos salados.
Se elabora a partir  de ingredientes sencillos: agua o leche, mantequilla, harina y huevos.


Su característica principal es que se cocina primero al fuego y luego en el horno, donde el vapor generado permite que la masa se infle y quede hueca por dentro. Gracias a su textura aireada, es ideal para rellenar con cremas, dando lugar a delicias como los profiteroles, éclairs, o lionesas . 
No es muy difícil, pero si un poco entretenida. Intentaré ponerlo lo más fácil posible.

Os dejo la receta en vídeo y os invito a suscribiros a mi canal de YouTube.

Ingredientes:
     -   150g de harina
     -   100 ml de agua
     -   125ml de leche
     -   3-4 huevos
     -   90g de margarina
     -   10g de azúcar (1 cucharada sopera rasa)
     -   1 pizca de sal
No es muy complicada pero si hay que seguir unos pasos:

1º)  Ponemos en un cazo el agua, la leche, la sal, el azúcar y la mantequilla al fuego hasta que se derrita la mantequilla y rompa a hervir.



2º) Cuando la leche empiece a hervir le echamos toda la harina de golpe y removemos enérgicamente  para que no haga grumos, apagamos el fuego. Estará muy dura pero hay que moverla enérgicamente hasta que se despegue de las paredes del cazo.

3º) Dejamos enfriar 10 minutos, hasta que esté templada, y le vamos añadiendo los huevos 1 a 1, un poco batidos y mezclamos bien. No añadiremos el siguiente huevo hasta que el anterior esté bien integrado. La masa dará la impresión que se ha cortado, pero seguimos moviendo y se unificará.
Lo podemos hacer a mano o en la amasadora .


Igual no hay que ponerle todos los huevos, después de 2º le iremos poniendo el siguiente poco a poco... la masa estará en su punto cuando la levantarla con una espátula se forma un "pico de pato". Ese es el TRUCO para ver que está perfecta.

La ponemos en una manga pastelera y hacemos los dulces que más nos gusten.


Se puede congelar la que nos sobre y utilizarla en otra ocasión.

Se hornea con el horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos aproximadamente. Pasado ese tiempo se apaga el horno y se dejan enfriar dentro otros 10 minutos para que se sequen, con la puerta entreabierta.


Algunos de los dulces que podemos hacer son éstos:


Lo mismo os apetece hacer alguna de estas recetas que os dejo en vídeo, y suscribiros a mi canal de youtube
          



El praliné de avellanas es una crema dulce hecha con avellanas caramelizadas y trituradas, de origen francés, que se utiliza en preparaciones de repostería. Se puede hacer con otros frutos secos como las almendras, nueces o una mezcla de ellos.

Se puede conseguir comprada, pero los ingredientes que usan no son de buena calidad. Si lo hacemos casero, sabemos lo que lleva y es más sano, dura mucho tiempo en un recipiente hermético y en el frigorífico y se puede usar en muchas elaboraciones,  como en relleno de tartas o pasteles, em bombones y también para relleno de hojaldres e incluso se puede tomar tal cuál untado en rebanadas de pan o tostadas.

Yo lo he usado como ingrediente para una tarta que os pondré otro día.

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 Ingredientes: 

     -   80g de avellanas peladas tostadas

     -   110g de azúcar

     -   15 ml de agua

     -   12 ml de aceite de girasol

Ponemos en un cazo el agua y el azúcar y lo ponemos al fuego hasta que el azúcar se disuelva, sin remover, dejamos cocer hasta que se forme un caramelo dorado pero no demasiado oscuro.

  
Añadimos las avellanas tostadas, removemos bien hasta que estén todas caramelizadas y hayan tomado un poquito más de color,  las volcamos encima de un papel vegetal, bien extendidas. Dejamos que se enfríen completamente.

Una vez completamente frías las troceamos y las ponemos en una picadora, comenzamos a picarlas hasta que vayan compactando, añadimos entonces el aceite de girasol, y seguimos  triturando bien durante 7-8 minutos, hasta que la avellana haya soltado sus aceites y se forme el praliné sin grumos.

Lo ponemos en un tarro hermético y ya lo tenemos listo para usar.

¡Queda muy rico!

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El cabello de ángel, es un dulce de origen árabe, elaborado con la pulpa caramelizada de una calabaza llamada cidra, aquí en España, posiblemente reciba otros nombres en otros países, o se realice con otro tipo de calabaza. Esta calabaza se caracteriza porque su interior es filamentoso.

El dulce resultante de la cocción de esta calabaza y su caramelización, son unos filamentos transparentes y ligeramente dorados que se emplean para rellenos de tarta y diferentes dulces.


A mí me encanta este relleno y lo uso en diferentes dulces como los de hojaldre , o empanadas, el pastel cordobés, y muchos más.

Es muy fácil de hacer, y el resultado es mucho más rico que el que compramos en el supermercado. Así que si tienes o puedes conseguir una de esas calabazas te recomiendo que lo hagas en casa.

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 Ingredientes:

     -   1 calabaza cidra

     -   Azúcar (la mitad del peso de la pulpa cocida y escurrida)

     -   La piel de 1 limón

     -   Un palito de canela

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar bien la piel de la calabaza, la partimos en trozos , la ponemos en la olla ráoida y la cocemos con agua durante 30 minutos. Si la cocemos en olla normal tardará al menos 1 hora. Cuando veamos que está tierna y se desprende el interior de la cascara la retiramos del fuego y ponemos los trozos en un escurridor y la dejamos templar.

Cuando haya escurrido separamos la pulpa de la piel y retiramos también la semillas. Dejamos la pulpa escurrir por completo.

Una vez bien escurrida la pulpa , la pesamos y la ponemos en una olla o sartén. Añadimos la mitad del peso de la pulpa escurrida de azúcar.

Hay recetas en el que se le añade el mismo peso que de pulpa, pero a mi me parece que queda demasiado dulce, añadimos también el palo de canela y la piel de limón. 

La llevamos a fuego medio y la dejamos cocer dándole vueltas hasta que el azúcar caramelice y las hebras cojan un bonito color dorado suave, transparente y ligeramente dorado.

La sacamos y una vez fría ya la podemos utilizar para nuestros dulces. Yo suelo guardarla en tarros en conserva al baño maría. 

Vacío al baño maría: 

Hervimos los botes y las tapas en agua durante 12-15 minutos, los sacamos y dejamos escurrir. LLenamos los botes con el cabello de ángel, y los tapamos bien. Los colocamos en una olla cubiertos con agua fría y los llevamos al fuego. Cuando el agua empiece a hervir, los dejamos durante 20 minutos hirviendo. Apagamos el fuego y dejamos que enfríe el agua con los botes dentro. Una vez fríos los sacamos y ya los tenemos con el vacío hecho y duran varios meses sin necesidad de frigorífico.

También podemos conservarlo en el congelador, poniendo en tuppers pequeños y congelándolos.


¡Queda delicioso!

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Hoy comenzamos con un básico en repostería. Una buttercream de leche condensada facilísima y con solo dos ingredientes.
Quizás podréis pensar que con la leche condensada quedará muy dulce y será menos consistente pero he de decir que queda estupenda y muy rica de sabor.
Con una textura suave y esponja, una vez terminado será ideal para rellenar tartas o para hacer cupcakes
o para lo que vosotros queráis.

Yo lo he usado para hacer una tarta en una mesa dulce que os enseñaré el próximo día y queda perfecta. Además si queréis ponerle color , lo admite perfectamente.
Otra casa buena que tiene es que si nos sobra, podemos congelarla y dejarla para otra ocasión. Simplemente tenéis que descongelarla y después batirla un poco para que coja consistencia otra vez.
Os recomiendo también que veáis el buttercream de merengue suízo, queda muy rico también. Así tenéis dos para elegir.

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 Ingredientes para una tarta de 20-22 cm:
     -   400g de leche condensada (una lata pequeña)
     -   250g de mantequilla sin sal 
La mantequilla debe estar a temperatura ambiente, pero no excesivamente blanda.
Ponemos en el bol de la batidora, la mantequilla en trozos, colocamos la pala, no las varillas, queda mejor si usamos la pala, aunque se puede hacer tambien con las varillas.
Batimos la mantequilla a velocidad media durante 5 minutos, hasta que veamos que ha blanqueado y esté cremosa.

Sin dejar de batir vamos a ir añadiendo la leche condensada poco a poco hasta que la pongamos toda, sin dejar de batir. Parecerá que se ha cortado la crema, pero no pasa nada, rebañamos bien los laterales y seguimos batiendo a velocidad alta otros 5 minutos más, hasta que veamos que la crema toma una consistencia firme , veréis que ha blanquedo bastante y será firme pero esponjosa.

Si queréis colorearla, como he hecho yo, al final del proceso le añadimos el colorante en gel o crema y seguimos batiendo hasta que consigamos el color deseado.

Y así de fácil es conseguir esta buttercream. Así coloreada la usé para hacer esa tarta, de una mesa dulce. Tanto para el relleno de dentro como la decoración de fuera. Me gustó mucho la textura que toma y es muy manejable.

¡Queda muy bueno!
Otra de las tartas y cupcakes que hice con este buttercream para el primer cumpleaños de mi nieta.
Os dejo la tarta del 2º cumpleaños de mi nieta 

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En repostería son muchas las herramientas que se utilizan. Boles, coladores, batidoras eléctricas o espátulas de silicona son elementos que no pueden faltar en la cocina de alguien que está haciendo sus pinitos como pastelero pero, ¿qué hay de los moldes de los que tanto has escuchado hablar?

Una receta que nos guste, la práctica que hayas cogido con tu horno y un molde de buena calidad -que puede ser desde el más sencillo hasta aquel que presenta diferentes curvas- son los tres puntos que debemos tener en cuenta a la hora de ponernos con las manos en la masa.

¿Cómo podemos hacernos con el molde para repostería perfecto?

El molde es la base de cualquier aventura pastelera que tengas entre manos y es que sin ellos no podríamos hornear. Pensados para las bandejas de horno, nos encontramos ante un elemento que debemos escoger a conciencia y con el que pasaremos muchas horas disfrutando de la cocina.

Pero, ¿cuál es el modelo que necesito para mis recetas? Desde el material con el que está hecho hasta la forma son factores que determinan la manera en la que vamos a sacar el máximo partido (o no) de nuestra compra. A continuación, para que vayas más seguro con la elección, te dejamos algunas recomendaciones:

Elección del material

Desde el acero inoxidable que encontrarás principalmente en los aros hasta la silicona que hacen muy fácil el desmoldado, son varios los materiales en los que podemos escoger nuestro recipiente. La cerámica por su parte se ha popularizado bastante gracias a ejemplos como los de Emile Henry, que permiten una cocción homogénea y un reparto del calor que va por todo el molde.

Forma del molde

Rectangulares, cuadrados, redondos, más altos (o más bajos) y hasta con chimenea, la forma del molde también juega un papel fundamental en nuestras recetas. Si bien las opciones para escoger son amplias, la única recomendación que se hace es que el modelo sea desmontable puesto que nos facilitará bastante el trabajo.

Capacidad del recipiente

¿Para cuántas personas va a ser tu próximo bizcocho? La capacidad del molde es otro punto que debemos tener en cuenta a la hora de comprar el producto y es que, si haces un pastel normal, te quedará bien en un ejemplar de 20 cm mientras que si la masa cuenta con cinco o seis huevos, necesitarás uno redondo de unos 24 cm.

Usos del molde

Los usos que vayamos a hacer del molde también determinan parte de nuestra elección a la hora de comprarlos. Para personas que van a estar continuamente haciendo pasteles, lo mejor será optar por un modelo de calidad, que sea antiadherente y que no se raye con demasiada facilidad.

Sin embargo, los reposteros que recién se están iniciando pueden optar por un ejemplar más económico con el que ir probando. Los ejemplos sencillos, de fácil engrasado y con los que podamos ir haciéndonos a las diferentes técnicas son perfectos para descubrir el pastelero que hay en ti.

Mantenimiento del recipiente

Los moldes de pastelería se tienen que limpiar con mucho cuidado, poniendo esmero en lo que estamos haciendo. Evitando estropajos o el empleo de utensilios de metal que faciliten su deterioro, seguro que le sacamos todo el brillo para que en la siguiente receta se vea como si fuese nuevo.

Moldes cerámicos, ¿por qué nos gustan tanto?

La cerámica se ha hecho bastante popular como material de repostería. Buena conductora del calor, cada vez son más los aficionados a hacer bizcochos que hablan maravillas de ellos y prefieren invertir un poco más de dinero (generalmente son más caros que los tradicionales) aquí que en otros apartados.

Frente a los utensilios de hierro o de acero inoxidable que siempre están ahí, nos encontramos con un recipiente que, a pesar de ser especialmente pesado, triunfa gracias a que proporciona un horneado uniforme y son especialmente decorativos. Perfectos para los apasionados de este arte, con el paso del tiempo seguro que veremos nuevos modelos.

Marcas como Nordic Ware, que están especializadas en los moldes antiadherentes, han visto en la cerámica otro material del que sacar buena rentabilidad. Con bastante éxito entre los reposteros que ya llevan un tiempo, estos elementos no solo sirven para que la cocción sea perfecta sino que son especialmente estéticos.

En definitiva, los mejores materiales para moldes de pastelería son aquellos resistentes, que distribuyen el calor y hacen la cocina mucho más sencilla. La repostería, como arte culinario reconocido, cuenta con muchos apartados que debemos tener en cuenta y es por ello que, a través de la práctica, conseguiremos nuestro cometido.

¡No te lo pienses! Si desde hace tiempo vienes buscando cómo hacer bizcochos de calidad o mejorar en tus recetas dulces, nada como hacerte con un buen recipiente que puedas meter en el horno sin problemas. Con todo a su favor, los tienes a muy buen precio y bajo el sello de marcas importantes. ¿Quién te dará más por menos?

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Yo casi siempre preparo las pizzas en casa, nos gusta mucho más y las hacemos a gusto del comensal. Y quedan mucho más ricas que las elaboradas de forma industrial , además de mucho más sanas, y si además hacemos la salsa de tomate casera, mucho mejor. 

Pero para que queden mucho más ricas y parecidas a las originales italianas, además de la masa casera, debemos poner la típica salsa de tomate italiana, mucho más sabrosa y rica , lo que les daré el toque final inmejorable.
Pues esa receta es la que os traigo hoy, una salsa para pizza estilo italiano que hará tus pizzas casera perfectas.
Ingredientes:
     -   8 tomates maduros o 1 kg de tomate natural triturado
     -   1-2 dientes de ajo
     -   albahaca fresca
     -   1 cucharadita de orégano seco o romero seco
     -   sal al gusto
     -   aceite de oliva virgen  
Lavamos, secamos y rallamos o trituramos los tomates, también puedes usar tomate rallado de lata o entero pelado de lata, como prefieras. 
En una sartén ponemos un poco de aceite y freímos los ajos picaditos, cuando doren añadimos el tomate triturado, la albahaca fresca picada y el orégano seco o romero seco.  
Dejamos que se haga a fuego medio hasta que se espese la salsa. Removemos de vez en cuando para evitar que se pegue.
Retiramos del fuego y ya tenemos lista nuestra salsa de tomate italiana para las pizzas. cómo vési es super fácil.

!Quedarán buenísimas!

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Hoy os traigo uno de los muchos básicos en cocina, la masa quebrada o pasta brisa, llamada así porque es una masa quebradiza, que se deshace en la boca una vez cocida.
Se debe principalmente a la gran cantidad de grasa que lleva.
Es una masa que se utiliza mucho para bases de tartas, para forrar moldes, para quiches... y para muchas otras elaboraciones. Y se puede utilizar tanto en preparaciones dulces o saladas. También podéis ver la masa brisa sin gluten que tengo en el blog, queda estupenda.
Ingredientes para forrar una tarta:
     -   150g de harina de trigo todo uso
     -   1 huevo M
     -   75g de mantequilla a temperatura ambiente
     -   1-2 cucharadas de agua fría,(si la necesita)
     -   una pizca de sal para recetas saladas
     -   1 cucharadita de azúcar para las dulces
En un bol ponemos la harina, la sal y la mantequilla. Amasamos con las manos, frotándola entre las manos hasta que se forme una masa arenosa.
Le añadimos el huevo, el azúcar, si es para un dulce, si es para salado no la ponemos, amasamos hasta que se unifique todo. Si queda muy seca le añadimos 1 cucharadita de agua fría y amasamos. Si no no es necesario ponerla. 
La tapamos y dejamos reposar en el frigorífico durante 1 hora.
Pasado ese tiempo la estiramos en la mesa enharinada con el rodillo hasta que tenga un groso de 3 mm más o menos, la enrollamos sobre el rodillo y forramos nuestro molde. 

Recortamos los bordes, pinchamos el fondo, la tapamos con papel de horno bien pegado y le ponemos unas legumbres secas encima y lista para hornear. 
El tiempo de cocción es relativo, dependerá de la receta donde la vayamos a utilizar.

¡Mucho más buena que la comprada!

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Hoy os dejo una receta de lo más sencilla y resultona. Unas tortillas de trigo mexicanas que podemos usar tanto para tacos, wraps, burritos, quesadillas... 

Aunque las más representativas son las tortillas de maíz, al usar un tipo de harina de maíz nixtamalizada, más difícil de encontrar , éstas de trigo quedan estupendas y se hacen en poquísimo tiempo. Yo las he usado en varias ocasiones y nos han gustado mucho.

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Ingredientes:

Para unas 10-12 tortillas:
     -   200g de harina de trigo todo uso
     -   100 ml de agua templada
     -   4g de sal

     -   2 cucharaditas de aceite de oliva

En un bol ponemos la harina y la sal, le añadimos el aceite y vamos añadiendo el agua poco a poco, mientras amasamos, hasta que se forme una masa compacta. 
La pasamos a la mesa de trabajo y seguimos amasando con las manos hasta que se unifique todo.
Dividimos la masa en porciones pequeñas, el tamaño depende de lo que vallamos a hacer, tacos, wraps, quesadillas... 

Las estiramos muy finitas con el rodillo en forma circular.


Ponemos una sartén al fuego fuerte y dejamos que se caliente, bajamos un poco el fuego y ponemos una tortita, dejamos que se haga por un lado, cuando empiecen a levantarse los bordes y a inflarse por algunos lados, le damos la vuelta y dejamos que se haga por el otro lado.


Las sacamos y las envolvemos en papel aluminio o en un paño limpio,  para mantenerlas calientes...

Y ya las tenemos listas para rellenarlas como más os guste.

¡Se hacen en poquísimo tiempo y quedan estupendas!

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El lemond curd o crema de limón es un clásico dentro de la repostería inglesa, cuyo destino era ser relleno de tartas, pasteles galletas, y todo tipo de dulces. Aunque si te gusta el limón, también te la puedes comer a cucharadas pues está de lo más rica.
A mi me encanta el sabor a limón, tanto en bizcochos, magdalenas, o en platos salados como el pollo al limón u otros muchos que tengo en el blog.
Pero hoy os dejo un básico en cocina que os puede ser útil para vuestros postres, o helados. La crema de limón, una preparación sencilla, con pocos ingredientes y muchas formas de utilizarla.
Ingredientes:
     -   270ml de zumo de limón (4-5 limones)
     -   180g de azúcar 
     -   30g de mantequilla
     -   30g de maizena (harina de maíz refinada)
     -   2 huevos M
     -   2 cucharadas soperas de agua
     -   ralladura de la piel de 1 limón
Rallamos la piel de 1 limón y los exprimimos todos.
En un cazo ponemos los huevos,  el zumo de limón colado unos 270ml, la ralladura de 1 limón, el azúcar y la maizena diluida en las dos cucharadas de agua fría. Mezclamos con las varillas y lo llevamos al fuego.
Cocemos a fuego medio hasta que espese y se forme una crema, lo retiramos del fuego y le añadimos la mantequilla, removemos bien hasta que se mezcle y esté totalmente integrada.
La dejamos enfriar y la metemos en botes o la usamos para nuestros dulces.

¡Queda estupenda!

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